El cifrado digital.

El cifrado digital ya ha sido introducido con el ejemplo del Emperador Julio César. El concepto de cifrado es muy sencillo: dado un mensaje en claro, es decir, mensaje reconocible, al que se le aplique un algoritmo de cifrado, se generará como resultado un mensaje cifrado que sólo podrá ser descifrado por aquellos que conozcan el algoritmo utilizado y la clave que se ha empleado.

Dentro del cifrado digital encontramos dos opciones básicas: el cifrado de clave simétrica y el de clave asimétrica. Vamos a ver a continuación en qué consiste cada uno de ellos.

Criptografía de Clave Simétrica.

Se emplea una sola clave para cifrar y descifrar el mensaje. Este sería el caso que acabamos de ver con Julio César.

Proceso:

Ana ha escrito un mensaje para Bernardo pero quiere asegurarse de que nadie más que él lo lee.
Por esta razón ha decidido cifrarlo con una clave.
Para que Bernardo pueda descifrar el mensaje, Ana deberá comunicarle dicha clave.

Bernardo recibe el mensaje y la clave y realiza el descifrado.

El beneficio más importante de las criptografía de clave simétrica es su velocidad lo cual hace que éste tipo de algoritmos sean los más apropiados para el cifrado de grandes cantidades de datos.

El problema que presenta la criptografía de clave simétrica es la necesidad de distribuir la clave que se emplea para el cifrado por lo que si alguien consigue hacerse tanto con el mensaje como con la clave utilizada, podrá descifrar el mensaje.

Por esta razón se plantea el uso de un sistema criptográfico basado en claves asimétricas, como veremos a continuación.

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